Los hámsteres, jerbos, ratas y ratones son animales muy sensibles y delicados. Lo importante es ir conociendo a nuestro nuevo compi, pero también tenemos que tener en cuenta que cualquier cambio les afecta y eso puede suponer que afloren enfermedades que hayan estado latentes en su cuerpo, debido a una bajada de defensas, que no se adapten bien, o cambie su comportamiento.
¿Qué les puede estresar? Y cómo ayudarle a minimizar el estrés y adaptarse
- Cambio de hábitat: conocen su hábitat y los enseres que hay en ella. Deciden en qué zona hacer pis, dónde acicalarse, dónde guardar la comida que previamente almacenan en los abazones, dónde hacer su cueva, etc. Además, los enseres y el lecho cogen su olor y eso hace que lo reconozca como espacio seguro. El cambio de hábitat lo recomendamos siempre que sea para proporcionarle un espacio más grande, amplio y seguro. Habrá que tener en cuenta que no a todos les gusta el mismo tipo de hábitat: los hay que se agobian con barrotes, con paredes de plástico, con relativo poco lecho… Habrá que conocer al animal para acoplar el espacio a sus necesidades hasta verle tranquilo.
- Enriquecimiento ambiental: estos roedores silvestres viven en madrigueras subterráneas y corren a lo largo, más que escalar. Por ello, será imprescindible proporcionar un hábitat lo más grande y alargado posible (mínimo de 90cm en adelante), con todo el lecho posible (mínimo 25-30cm) para que pueda caminar por entre el lecho y hacerse sus madrigueras y que el hábitat no esté vacío y «pobre». Cuantas más cosas tenga para interactuar, una rueda de calidad de diámetro correcto, snacks y semillas naturales esparcidas por el lecho para que la busque, etc. hará que se entretenga, se confíe en su nuevo espacio y esté a gusto. Cuando le soltemos, será igual.
- Ubicación del hábitat: tendrá que estar alejado de aparatos electrónicos ya que desprenden mucho calor y ruido: son muy sensibles y tienen un oído extraordinario, por lo que los ruidos constantes y elevados le aturdirán y se estresará. No es necesario tenerlo pegado a radiadores o zonas calientes, ya que estos animales no toleran bien el calor y podríamos hacerles pasar por algún golpe de calor. Para el verano, aconsejamos poner en casa aire acondicionado o ventilador, que no le de directamente: si tiene un buen lecho donde poder guarecerse, se esconderá y se quedará fresquito y protegido. Ayuda mucho poner losas debajo del hábitat que previamente hayamos tenido en el congelador, para bajar la temperatura del hábitat.
- Zona de suelta: igual que su jaula debe estar bien acondicionada, en la suelta deberemos proporcionarle enriquecimiento (bolsas de cartón, cajas, túneles de cartón, laberintos, esconder snacks naturales para que los busque…) y recomendamos que en la zona de suelta, tengan su hábitat abierto para poder entrar y salir (ya que a veces se estresan y quieren regresar antes de tiempo, o juegan a ir recogiendo los snacks que hemos escondido en la zona de suelta y llevarlos hasta su escondite del hábitat). Si se ve en un espacio vacío, sin poder volver a su hábitat, o sin sitios donde esconderse, podrás ver que se queda paralizado del estrés o incluso que llega a hacerse el muerto como mecanismo de defensa ante sentir que su vida corre peligro. Recordamos que el momento de la suelta es para también interactuar con ellos, es nuestro momento especial para trabajar en su socialización y mostrarles que pueden confiar en nosotros, así que tendrá que ser un espacio donde quepamos dentro, preferiblemente sentados en el suelo para que si deciden interactuar con nosotros, lo puedan hacer.
- Interacción humana: habrá que ir de poco en poco. La mayoría vienen con un pasado complicado, o bien han sido maltratados o no han tenido contacto con humanos, por lo que los gritos, mordiscos o esconderse, estará a la orden del día. Intentar cogerle o tocarle antes de tiempo puede suponer mucho estrés, así que recomendamos hacer pequeños acercamientos para que no se sienta acorralado ni amenazado. ¿Cómo? Lo primero de todo ¡con mucha paciencia!
- Meter la mano en el hábitat para que huela. No acercarla directamente al animal, sino tener mucha paciencia y esperar a ver si se acerca a oler. Al principio podrá ignorarlo, pero si esto se hace 10 minutos todos los días, es posible que se vaya mostrando más cercano.
- El siguiente paso a que ya conozca el olor humano, será meter la mano con comida. Se puede poner comida en la palma de la mano y esperar a que el animal se atreva a subirse, cogerla y salir corriendo con su manjar; o bien ofrecer un trozo de comida fresca (manzana, sandía… les encanta) con los dedos para que se acerque a cogerlo. Aquí a veces podemos recibir algún bocadito porque nuestros dedos ¡huelen y saben a comidita rica! Intenta normalizarlo 😉
- Si le estresa muchísimo que se le toque o coja, se puede coger una taza, meter comida dentro y meterla en la jaula: seguramente se meta. Esto podrá valer o bien para sacarle de la jaula y soltarle, limpiar la jaula, o meterle en el transportín para llevarle al veterinario.
- Hay veces que los hámsteres se muestran más cercanos en espacios abiertos, fuera del hábitat. Si tenemos una habitación acondicionada para su suelta y simplemente nos sentamos en el suelo, esperaremos a ver si se anima a acercarse a olernos. Si le ofrecemos comida como hemos explicado antes, ayudaremos a mejorar su socialización.
- Nunca hay que forzar el cogerles (a no ser que el animal esté enfermo y sea necesario medicar o le veamos enfermo y sea imprescindible llevarle al vete). Tampoco despertarles (son animales nocturnos, es normal que por el día ni se le vea, o que hiberne en inverno) o tocarles en momentos en los que estén durmiendo, comiendo, bebiendo…
- Hámsteres: como son territoriales, los hay que tener otro hámster en un hábitat cerca, les puede suponer mucho estrés. Veremos comportamientos más nerviosos, enfadados y temerosos. Podría alguno de ellos dejar de comer, salir menos, o mostrarse extraños con los humanos. En estos casos lo mejor es tener las jaulas en habitaciones distintas y lavarse bien las manos antes de manipular al otro, para eliminar su olor de nuestra piel.
- Otros animales: los pequeños roedores viven con el continuo sentimiento de presa. Su instinto de supervivencia les pide estar escondidos, almacenar su comida en sitios seguros y evitar ser cazados. Aunque creamos que está en un hábitat seguro, el simple hecho de que puedan oler y ver a sus depredadores (gatos, perros, hurones, etc.) puede suponer que el animal no quiera salir de sus escondites, que se muestre esquivo y temeroso con los humanos, pero también para quienes esto sea una situación que les genere mucho estrés, pueden sufrir problemas de salud (infartos, problemas respiratorios, etc…). Lo ideal sería tener su hábitat ubicado en un punto donde los otros animales no lleguen y él se sienta a salvo, o en una habitación con la puerta cerrada. A su vez, esta situación, para los «predadores» (gatos, perros…) también es contraproducente, ya que tener una presa que no pueden cazar, les generará mucha frustración y a algunos estrés. Por el bien de la presa y depredador, es necesario que estén separados. ¡Y nada de coger al roedor en la mano y enseñárselo a otros animales!
Enfermedades más comunes
Por ser animales pequeños, no quiere decir que no sufran enfermedades igual de comunes en otras especies. Lo que es imprescindible es que ante cualquier anomalía en el animal, lo llevemos al veterinario: siempre es preferible pecar de precavidos, que ir cuando sea mucho más complejo de solucionar (lo que supondrá más sufrimiento al animal y más gastos veterinarios) o ya no haya nada que hacer. Antes de hablar de las enfermedades más comunes, ¿sabes cómo detectar que se encuentre mal? los ojos entrecerrados, la falta de movimiento, que no salga cuando le llevas comida o por las noches, que no coma, que tiemble o respire entrecortado son algunos signos de urgencia veterinaria y no hay tiempo que perder.
- Diabetes: más común en los hámsteres enanos, están predispuestos a esta enfermedad. Indicadores de ello será que beba mucha agua, orine mucho, duerma más o pierda peso.
- Ictus o accidente cerebrovascular: suele ser común en hámsteres mayores. Se detecta al verles con falta de equilibrio y la cabeza ladeada. Es muy urgente llevarle al veterinario.
- Tumores: los hámsteres sirios, jerbos y ratones son propensos genéticamente a ello. Algunos se detectan a simple vista como bultos externos, pero otros solo se verán en sus revisiones haciendo una radiografía u otras pruebas.
- Abscesos: son bultos generalmente de grasa y/o infectados, debido a posibles mordiscos al haber estado junto a otros, porque genéticamente sea propenso, por haber vivido en condiciones insalubres, etc.
- Infección de útero, piómetra: en general cualquier hembra que haya pasado por varios partos, tendrá secreciones y orina con sangre, algunos también hinchazón abdominal.
- Cola mojada: infección que hace que el animal termine con diarrea y expulse desechos blancos y muy aguados que dejan la zona de la colita mojada.
- Problemas renales y urinarios: podría tener cálculos en la vejiga, y esto lo veríamos si tiene problemas para orinar, si orina sangre o si se queja al hacerlo. Por esto es importante una dieta equilibrada para evitar que los riñones trabajen de más.
- Resfriados: comunes ante bajada de defensas, estrés, si el hábitat está en una corriente de aire o si se le baña con agua (¡esto nunca! se bañan con arena de chinchilla en seco). Indicadores como que estornude mucho, le cueste respirar, tenga sibilancias o la nariz húmeda.
- Golpes de calor: los pequeños roedores no soportan bien el calor, por lo que si ves que respira entrecortado, que está tumbado con el pecho y tripa pegados al suelo y las patas estiradas, y que busca cualquier zona abierta y fresquita, es que está muriéndose de calor y hay que ir corriendo al veterinario. Para evitar llegar a este punto, se le puede dar todos los días un par de guisantes congelados y ponerle enseres de cerámica que previamente hayan estado en el congelador, para que bajen la temperatura de la jaula. Evitar que le de el sol directo y tener persianas bajadas durante el día en el verano. Que la jaula o hábitat tenga mucha ventilación, y al llevarle en un transportín, igual.
- Piel: podría tener ácaros si se le ve rascarse en exceso. La tiña se manifiesta con calvas, heridas rojizas o descamación en la piel.
- Pioderma: afección en la piel con rojeces o hinchazón local por haber caminado sobre barrotes, materiales oxidados, zonas insalubres o una reacción de la piel por otros motivos.
- Dientes: crecen sin parar durante toda su vida. Es importante que coma mixtura de semillas ya que le ayudará a limar los dientes, y que en sus revisiones veterinarias vean cómo están (a veces es necesario un limado o limpieza). Si esto no se controla, podría terminar con dentadura rota o con los dientes tan largos, que no puedan comer y sufran de inanición. Un problema común en los dientes es el uso de algodón, ya que se les queda enredado en los dientes y lengua, así como se pudre en el interior de los abazones ¡algodón nunca!
- Conjuntivitis: se inflama la membrana conjuntiva del ojo, y podemos ver el ojo enrojecido, con algo de lágrimas o legañas… Esto puede deberse al uso erróneo de lecho (viruta o heno) o a bajada de defensas entre otros.
- Cataratas: los animales ancianos pierden visión. Si le ves desorientado, o que de repente muerde cuando vas a tocarle, lo mismo es que su visión está fallando y se siente inseguro.
- Caída de uñas: suele estar ligado a déficit de proteína en su dieta o estar débiles de alguna vitamina. Habría que repasar qué dieta tiene y valorar su mejora y cambio.
- Alergia: algunos desarrollan alergias a cierta comida o materiales (normalmente del lecho, como podría ser el heno porque absorbe mucho la humedad y se moja; o la viruta que al ser tan pequeña se les mete en las vías respiratorias) y veremos cómo al animal se le enrojece la piel, surgen llagas o tiene calvas.
- Digestivo: podría sufrir de estreñimiento, que deje de comer, o que tenga diarrea. Una dieta inadecuada (procesada, alimentos frescos no aptos) podría suponer que enfermara, pero también que viva en un sitio húmedo (lo que es común si se le pone lecho de heno)
Estas y otras enfermedades las han sufrido varios de los hámsteres, ratones, jerbos y ratas que han llegado a Procats. Recalcamos la importancia de llevarles a sus revisiones veterinarias en clínicas especializadas en animales exóticos, que al ser animales que viven pocos años, será cada pocos meses, y según la recomendación del especialista. Habrá enfermedades que solo requieran seguimiento o revisiones, otras que haya que hacer distintas pruebas, dar tratamientos por un tiempo limitado o durante toda la vida del animal, posibles intervenciones, cambio de alimentación, etc.
