Aunque las palomas son animales gregarios, que conviven en grupos relativamente numerosos, y forman sus parejas y familias, no dejan de ser animales como otros cualquiera que forjan su carácter, costumbres, preferencias, y según como se sientan pueden mostrarse sumisas, territoriales, distantes, asustadizas, cercanas…
Hay personas que llegan a Procats pidiendo una paloma con unas características concretas, creyendo que será la/el compi ideal para su paloma rescatada, y poder darle así compañía con otra de su misma especie (dar compañía a palomas rescatadas que tenemos solas en casa es ¡fundamental!), y siempre insistimos en que a veces aunque creamos que debe de ser de un sexo, edad o carácter específico, luego a la hora de la verdad podemos sorprendernos con cómo se desarrolle la adaptación.
Sabemos que inicialmente puede sonar algo complejo o que no muchas personas lo tengan en mente, pero lo ideal para encontrar una compi a su paloma rescatada, sería meter 2 o 3 palomas nuevas, darles bastante tiempo (unos cuantos mesecitos) y ver con quien hace match. Al ser varias también se nivelan más fácilmente, surgen menos territorialidades y podemos valorar con más objetividad ya que estaremos juntando palomas de distinto sexo y formas de ser (en este caso estamos hablando de palomas bravías adultas).
Y al igual que aconsejamos con gatos caseros, gatos ferales, o incluso podemos aplicarlo a las propias relaciones entre humanos, la clave de toda adaptación es: conocer la naturaleza de la especie animal, analizar el espacio, y ser muy muy muy MUY pacientes. Todxs nos sentiríamos extrañxs conviviendo con gente desconocida, y no creemos que de un día para otro surgieran amores incondicionales o relaciones muy estrechas. En estos casos pasa exactamente lo mismo. ¿Qué podemos tener en cuenta y cómo podemos ayudar a que la adaptación vaya lo más relajada posible?
- El espacio: para la paloma recién llegada, será un shock salir de un hábitat anterior para ir a un lugar desconocido, con nuevos sonidos, olores, animales, personas y un espacio donde no se sienta segura pues no controlará las zonas donde esconderse, dormir, comer… Solamente para adaptarse al nuevo espacio, ya necesitará unas semanas. Nosotras no recomendamos soltar a la nueva paloma de golpe junto con la otra, sino hacer una adaptación gradual al nuevo espacio, contando con que la paloma rescatada de la familia ya lleve un tiempo viviendo en ese nuevo espacio.
- Si la nueva paloma viene de otra casa de acogida, podrían dar la cajita donde durmiera por las noches, su nido si se lo hubiera hecho, su comida (para evitarle cambios bruscos), algún palo o piedra donde le gustase posarse… Aunque el espacio sea nuevo, si los enseres son conocidos, será un poquito menos estresante.
- Si la paloma de la familia llevase un tiempo viviendo en ese espacio, dejaremos a la nueva paloma en un jaulón de tela o espacio habilitado donde puedan verse y acercarse, pero no convivir de una manera directa. Esto podrá ser durante unas semanas, y ayudará a que se empiecen a reconocer por la vista, los olores, sonidos, estimularse cuando coman, se den baños, etc.
- Si ambas palomas llegan a un sitio nuevo y desconocido, lo ideal es que las primeras semanas cada una esté en un jaulón de tela (cerca entre sí, para que se puedan ver y conocer) o bien dividir la estancia en dos zonas para tener el mismo efecto pero que estén aún más sueltas.
- Antes de soltar a la nueva paloma con la de la familia, replicaremos cuencos de alpiste y agua en varias zonas, cajas de cartón tipo nidos en distintos sitios para que puedan elegir dónde ir comiendo y dormir sin necesidad de pelear por un solo cuenco o nido. De este modo evitaremos problemas de territorialidad.
- Materiales para separar espacios entre sí: cortinas mosquiteras para puertas, celosías ajustadas a marcos de puertas,
- Adaptación: tendremos que tener en cuenta el carácter de ambas palomas: no es lo mismo que la paloma de la familia haya convivido previamente con palomas, o que fuera rescatada desde pichón y nunca haya estado cerca de una de su especie. Tendremos en cuenta si está improntada con humanos o no, cómo fueron relaciones pasadas con otras palomas (si se mostraba territorial, sumisa, si no aceptaba a algún sexo en especial, etc.)
- Si tu paloma nunca antes ha convivido con otras: hará que la adaptación pueda ser más larga. Las palomas no tienen por qué tener una sola pareja, a veces los machos tienen varias, pero de primeras tu paloma te habrá elegido como su pareja, y tal vez cuando introduzcas una nueva paloma, o no quiera saber nada de ella, o se muestre territorial (cosa muy normal) o arisca. Por otro lado, que la nueva paloma llegue a un sitio desconocido, con una paloma que tal vez no le de una super bienvenida, podría hacer que o bien se sienta muy fuera de lugar y se haga «pequeñita» (sumisa) como que saque mucho genio y la cosa se ponga tensa. Sabemos que ante comportamientos de territorialidad pueden llegar a dañar mediante picotazos en los ojos, o en la base del cráneo hasta incluso abrirlos… Es por eso que recomendamos una adaptación muy tranquila, sin ponerse fechas límite, y poder darte apoyo con alguna cámara para poder observar comportamientos y en caso de ver que algo no va bien, poder intervenir y habilitar espacios para que ambas se sientan cómodas y se conozcan muy de poco a poco.
- Primera fase: primeras semanas (sin saber tiempo de duración concreto). Creemos que aunque tarden más, todo lo que sirva para que se vayan conociendo y relajando, mejor, la clave es no tener prisa. En esta primera fase la nueva paloma se adaptará a un nuevo clima, temperatura, sonidos, estancia, nueva ubicación de objetos, naturalización, personas, compi palomil… Por nuestra parte, trabajar la empatía para ser conscientes del gran cambio que supone para ella, hará que nos sintamos más flexibles con los tiempos y comprendamos su carácter. Es normal que al principio estén raras, incómodas, y lo mismo coman menos, por el estrés y los nervios. Aquí es bueno reforzar con tipo mijo, semillas de canario, etc. que aunque no sean de calidad, también les ayude a arrancar a comer y puedan ir tirando hasta que se vayan habituando (sobre todo la nueva, que extrañará todo).
- Siempre vamos a recomendar dividir el espacio en dos estancias (si fuera posible) ya que en caso de meter un jaulón de tela dentro de una estancia, no estaremos permitiendo a la nueva paloma adaptarse al espacio de forma física, sino solo visual, y podría sentirse agobiada por estar encerrada en un espacio donde la otra paloma pueda encorrerla.
- Segunda fase: retiraremos parcialmente la celosía, mosquitera (o lo que haya) para que ambas decidan cuándo conocerse. No forzaremos su encuentro, no meteremos a una dentro del espacio de la otra ni nada similar. Ellas sabrán cuando es el momento. No cambiaremos los objetos de sitio, no moveremos nada de su ubicación original para que si en algún momento alguna de las dos se estresa, que sepan que sus lugares considerados seguros, están sin tocar. Esta será una fase en la que las veremos muy extrañas, en tensión, estudiándose y midiéndose: empezarán a equilibrarse, marcarán jerarquías y veremos quién es más sumisa, quién es más territorial y cómo se va desarrollando todo.
- Tercera fase: retiramos completamente la celosía/puerta de mosquitera o lo que tengamos, para que ya ellas decidan cómo moverse más libremente y ampliamente por el espacio. Reforzaremos con 2 o más cuencos de alpiste y 2 o más de agua para evitar problemas de territorialidad. Tendremos 2 o más nidos, más de 3 zonas donde posarse (o 2 muy largas) para evitar que surjan tensiones.
- Cuarta fase: si pasasen las semanas, meses, y la cosa estuviera ya muy relajada, se puede valorar retirar algún cuenco/perchas, etc., pero en caso de ver que surjen roces, tocará volver a ponerlo y seguir esperando.
- A tener en cuenta:
- Tener una cámara para grabarlo o verlo en diferido u online, ayuda muchísimo a hacernos una idea de cómo van las cosas. Podemos ver si una arrincona a la otra, si hay alguna que no come, si se han pegado ( y cómo, no es lo mismo dar aletazos a que se piquen en la cara), podemos ver cómo se acercan entre ellas, si alguna siente mucho miedo y no es capaz de avanzar… Y esto nos ayudará a tomar decisiones de cómo continuar con la adaptación.
- A veces las adaptaciones no son lineales. Lo mismo al principio todo encaja y fluye fácil, que de repente empieza alguna con el celo y hay un periodo previo, de apareamiento, en el que el macho puede ser agresivo con la hembra y surgen roces, para luego después poner huevos, por ejemplo.
- Los cambios de estación, el cambio de plumaje, meter nuevas palomas, cambiar de vivienda, que haya nuevas personas, etc. les hace también cambiar un poco su carácter, y tienen etapas de estar más tranquilonas, y otras de estar más a la defensiva, nerviosas, etc.
Queremos recalcar que cada adaptación es diferente, y esto es sólo unas pautas básicas para luego adaptar a cada situación. Además influye mucho la energía que las personas tengamos: si estamos nerviosas, esto lo transmitimos, al igual que si estamos relajadas. A veces las adaptaciones no salen como queremos, pero también es interesante plantearse qué meta nos habíamos puesto, pues a veces pretendemos situaciones que no son muy realistas.
También queremos animar a quienes lo hayan intentado y hayan visto que su paloma no se ha adaptado a la nueva que se ha introducido (o viceversa), en darse un tiempo y volver a intentarlo, tal vez desde otra perspectiva, con más apoyo, asesoramiento, metiendo varias a la vez u otra paloma diferente a lo que inicialmente creía que podría funcionar.
En Procats siempre tratamos de dar un apoyo personalizado, individualizado a cada adaptación, y es por eso que te animamos a que si quieres recorrer este nuevo camino, nos escribas y valoremos si alguna de nuestras peques pudiera ser feliz con la tuya. No tenemos prisa en el proceso, lo que queremos es que salga bien para los animales y te quedes con una buena experiencia.
